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Cómo analizar el SEO de tu web: checklist paso a paso

Antes de gastar un euro en mejorar tu web, conviene saber qué está fallando.

Sabes que tu web «no aparece» en Google, pero no sabes por qué. Antes de contratar nada ni ponerte a cambiar cosas al tuntún, hay que hacer un diagnóstico. La buena noticia: analizar el SEO de tu web no es cosa de informáticos. Con esta lista de comprobaciones, sin palabras raras y con herramientas gratis, sales de dudas en una tarde y sabes exactamente por dónde empezar.

Analizar el SEO de tu web: revisión punto por punto para descubrir qué está frenando tu posición en Google

Antes de tocar nada, haz un diagnóstico

Cuando una web no trae clientes, la tentación es empezar a cambiar cosas de golpe: retocar textos, añadir páginas, pagar publicidad. Es como tomarse una pastilla sin saber qué duele. Primero se mira, luego se decide. Analizar el SEO de tu web es justo eso: repasar, uno a uno, los puntos que hacen que Google te enseñe (o no) a la gente que te busca.

No hace falta que entiendas de tripas técnicas. El posicionamiento tiene varias caras —el contenido de tu web, cómo funciona por dentro, tu presencia en el mapa— y aquí las vamos a revisar todas por encima, sin liarte. Si quieres el contexto completo de cómo funciona el asunto, lo tienes en la guía para aparecer primero en Google. Vamos con la lista.

1. Comprueba si Google conoce tu web

Parece de perogrullo, pero es el primer punto que se salta todo el mundo: si Google no ha guardado tus páginas, no puedes aparecer en ningún sitio. Para saberlo, entra en Google y busca esto (con tu dominio real, sin espacios):

site:tudominio.com

Google te enseñará todas las páginas tuyas que tiene guardadas. Si sale un número razonable de resultados y reconoces tus páginas importantes (inicio, servicios, contacto), vas bien. Si no sale ninguna, o faltan páginas clave, ahí tienes un problema serio que resolver antes que cualquier otra cosa.

¿Y si mi web no sale en la búsqueda site:?

Que Google guarde tus páginas se llama indexar. Si no aparecen, lo habitual es una de tres cosas: la web es muy nueva y todavía no le ha dado tiempo; tiene puesta una instrucción que le pide a Google que no la muestre (los técnicos la llaman etiqueta noindex, se activa a veces sin querer al pasar una web de pruebas a real); o hay un archivo de bloqueo mal configurado. Las tres tienen arreglo, pero conviene que lo mire alguien que sepa dónde tocar.

2. Mira en qué puesto sales de verdad

«Mi web no aparece» casi nunca es del todo cierto. Lo normal es que aparezca, pero en la página tres, donde no la ve nadie. Y aquí hay una trampa: si buscas tu negocio desde tu propio móvil, Google te enseña una versión «amañada» por tu historial, y te crees que sales mejor de lo que sales.

Haz la prueba en serio: busca los servicios que ofreces junto a tu ciudad («fontanero en Terrassa», «peluquería Esparreguera») y fíjate hasta dónde tienes que bajar para encontrarte. Para verlo limpio y sin trampas, puedes comprobar tu posición en Google gratis, incluso desde distintas ciudades. Anota el puesto de cada búsqueda importante: ese número es tu punto de partida y con él mides si vas mejorando.

Analizar el SEO de tu web incluye ver en qué puesto sales cuando te buscan desde cada zona

3. Revisa si tu web habla el idioma de tus clientes

Google necesita entender de qué va cada página para enseñársela a la gente adecuada. Si tu web está llena de frases bonitas pero vacías («soluciones integrales a tu medida») y no dice con palabras claras qué haces y dónde, le estás poniendo las cosas difíciles. Repasa tus páginas principales y pregúntate:

  • ¿Se entiende en los primeros segundos a qué te dedicas y en qué zona trabajas?
  • ¿Usas las palabras que escribiría tu cliente («arreglar persianas») o tu jerga de gremio («cerramientos»)?
  • ¿Cada servicio tiene su propia página con texto de verdad, o está todo amontonado en una sola?
  • ¿Hay contenido útil, o la web es un folleto de cuatro fotos y poco más?

Esto es una de las patas del posicionamiento, la que trabaja el contenido de tu web. Si te suena raro que el SEO tenga «patas», te lo explicamos sin rodeos en los tipos de SEO que existen.

El título azul que sale en Google, ¿lo controlo yo?

Sí. Ese titular azul en el que se hace clic y el pequeño resumen de debajo se pueden escribir a mano para cada página (los técnicos los llaman título y meta descripción). Es de lo más rentable que puedes tocar: un buen título, con la palabra que busca la gente y tu ciudad, hace que más personas elijan tu resultado en lugar del de al lado. Si al mirar tu web ves que todas las páginas comparten el mismo título genérico, ahí tienes trabajo fácil y con premio.

4. Comprueba cuánto tarda en cargar

Una web lenta pierde por partida doble: la gente se harta y se va antes de que cargue, y Google lo toma como señal de mala experiencia. Y ojo, porque en tu ordenador con buena conexión todo parece rápido; el problema aparece en un móvil con datos, que es como te ve la mayoría de tus clientes.

No hace falta que lo adivines: mide la velocidad de tu web gratis y sal de dudas en un minuto. Si tarda una eternidad, apunta las causas más típicas —fotos enormes sin optimizar, demasiados añadidos, un alojamiento barato y saturado— para tratarlas después. La velocidad es de esas cosas que, arregladas, se notan rápido.

5. Ábrela en el móvil, como un cliente

La mayoría de la gente te va a encontrar desde el teléfono. Así que coge el tuyo, entra en tu web como si fueras un cliente que no la conoce y sé honesto contigo mismo:

  • ¿Se lee el texto sin tener que hacer zoom?
  • ¿Los botones son fáciles de pulsar con el dedo, sin fallar?
  • ¿El teléfono se puede pulsar para llamar directamente?
  • ¿Encuentras el precio, el horario o el «cómo contactar» sin dar mil vueltas?
  • ¿Se ve todo ordenado, o hay cosas montadas unas encima de otras?

Si algo de esto falla, no es un detalle menor: es gente que llega, no encuentra lo que busca y se va a la competencia. Una web pensada para el móvil desde el principio se ahorra casi todos estos sustos.

6. Repasa tu ficha de Google y tus reseñas

Para muchísimos negocios de barrio, salir bien en el mapa de Google trae más clientes que la propia web. Cuando alguien busca «tu tipo de negocio cerca de mí», Google enseña unas fichas con nombre, teléfono, horario, fotos y estrellas. Comprueba lo tuyo:

  • ¿Tienes ficha y está reclamada como tuya (con la pestaña de gestión), o es una que Google creó solo?
  • ¿Están bien el teléfono, la dirección, el horario y la categoría del negocio?
  • ¿Tienes fotos recientes y de verdad, no las de hace cinco años?
  • ¿Pides reseñas a tus clientes contentos y respondes a las que llegan?

Esta parte es la que trabajamos con el SEO local, y suele ser el camino más corto para que te lleguen llamadas. Si tienes la ficha abandonada, empieza por ahí antes que por nada.

7. Mira si alguien más habla de ti en internet

Google se fía más de un negocio del que otros hablan bien. No es cuestión de tener miles de menciones, sino de que las que hay sean reales y de sitios con sentido: la web de tu asociación de comerciantes, el periódico local, un proveedor, un directorio serio de tu sector. Busca tu nombre en Google y mira qué sale. Si no te menciona nadie más que tú mismo, es normal que Google todavía no te tome muy en serio frente a competidores más veteranos.

Este punto es el que más paciencia pide y el que menos depende solo de ti, así que no te obsesiones: para la mayoría de negocios locales pesa mucho más tener la web clara y la ficha cuidada que perseguir menciones. Aun así, conviene saber dónde estás.

8. Caza los fallos que espantan clientes

Hay averías silenciosas que no ves a simple vista pero restan cada día. Repasa que no tengas ninguna de estas:

  • El candado de seguridad. Tu dirección debe empezar por https y mostrar un candado en el navegador. Si sale un aviso de «sitio no seguro», ahuyentas visitas y a Google no le gusta. Puedes comprobar si tu web es segura en un momento.
  • Enlaces y páginas rotas. Botones que no llevan a ningún sitio, páginas que dan error. Ve pinchando por tu web como lo haría un cliente y anota lo que no funcione.
  • Textos copiados o repetidos. Si has copiado descripciones de otra web o repites el mismo texto en varias páginas, Google no sabe cuál enseñar y ninguna sale bien.
  • Datos que no cuadran. Que el teléfono, la dirección o el nombre del negocio sean idénticos en la web, en la ficha de Google y en tus redes. Las incoherencias despistan a Google y a tus clientes.

¿Prefieres que te lo resuma una sola herramienta? Si no quieres ir punto por punto, puedes hacer un análisis SEO de tu web gratis y recibir de un vistazo los fallos más importantes ordenados. Es un buen primer termómetro antes de decidir en qué merece la pena invertir tu tiempo.

9. Ordena la lista y decide por dónde empezar

Ya tienes el diagnóstico. Ahora viene lo importante: no todo pesa lo mismo ni corre la misma prisa. Intentar arreglarlo todo a la vez es la mejor forma de no arreglar nada. Coge lo que has apuntado y sepáralo en dos columnas:

  • Mucho impacto y poco esfuerzo (empieza por aquí): reclamar y completar la ficha de Google, escribir buenos títulos, pedir reseñas, comprimir las fotos que pesan demasiado.
  • Mucho impacto pero más trabajo (planifícalo): reescribir páginas con las palabras del cliente, crear una página por servicio, mejorar la velocidad a fondo o rehacer una web que da problemas de raíz.
Analizar el SEO de tu web sirve para ordenar los arreglos y empezar por lo que más impacto tiene

Para priorizar bien ayuda saber qué mueve de verdad la aguja: hay factores que pesan mucho más que otros, y no siempre son los que uno cree. Lo desmenuzamos en nuestro análisis de qué factores pesan de verdad en tu posición. Y cuando tengas clara tu lista de arreglos, el siguiente paso es pasar a la acción: te contamos cómo mejorar el SEO de tu web sin perder el tiempo en lo que no sirve.

Cuándo merece la pena que lo mire alguien

Este checklist te da una foto honesta de cómo está tu web, y con muchos de los puntos puedes ponerte tú mismo hoy. Pero hay momentos en que tiene sentido que un profesional lo revise a fondo: cuando ya has probado y sigues sin aparecer, cuando el diagnóstico saca fallos técnicos que no sabes dónde tocar, o simplemente cuando no tienes tiempo y prefieres que te digan qué falla y qué tiene arreglo, sin humo.

Si es tu caso, podemos empezar por que revisemos tu web a fondo y te entreguemos un diagnóstico claro con prioridades. Y si quieres ver todo lo que podemos hacer para que Google te encuentre, aquí tienes nuestros servicios de posicionamiento SEO. Lo primero, siempre, es saber dónde estás. Lo demás viene después.

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