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Cómo poner tu negocio en Google: la ficha de empresa paso a paso

Es tu escaparate en la calle más transitada que existe. Y montarlo no cuesta ni un euro.

Cuando alguien busca «tu tipo de negocio cerca de mí», Google enseña unas cuantas fichas con nombre, teléfono, horario, fotos y estrellas. Esa ficha de negocio en Google es, para muchos comercios de barrio, lo que más clientes trae. Y lo mejor: crearla o reclamarla es gratis y lo puedes hacer tú mismo. Te explicamos, sin palabras raras, cómo darte de alta desde cero, cómo demostrar que el negocio es tuyo (el paso donde casi todo el mundo se atasca) y qué poner para que la ficha trabaje por ti.

Ficha de negocio en Google: el dueño de un comercio local revisa cómo aparece su empresa cuando le buscan cerca

Qué es la ficha de negocio en Google (y qué no es)

La ficha es esa tarjeta que aparece a la derecha en la búsqueda, y también en el mapa, cuando alguien escribe el nombre de tu negocio o busca «algo cerca de mí». Ahí salen tus datos: el nombre, a qué te dedicas, dónde estás, el horario, el teléfono, tu página web, fotos y las reseñas de tus clientes.

Su nombre oficial hoy es Perfil de Empresa en Google. Puede que la conozcas como Google My Business: es lo mismo, solo que Google le cambió el nombre. No te líes con eso; es exactamente la misma herramienta y sigue siendo gratis crearla, reclamarla y gestionarla.

Conviene tener clara una cosa desde el principio, porque ahorra muchos disgustos: la ficha aparece en dos sitios a la vez, en la búsqueda normal de Google y en Google Maps. Es la pieza central para salir en Google Maps cuando tus vecinos buscan lo que tú ofreces. Pero ojo, y esto es importante: la ficha no es tu página web. Es tu tarjeta de visita en Google, no tu casa en internet. Más abajo verás por qué esa diferencia importa tanto.

Lo primero: comprueba si ya tienes ficha sin saberlo

Antes de crear nada, para un momento. Muchísimos negocios ya tienen ficha en Google y ni lo saben. Google a veces las crea solo, a partir de datos sueltos o de lo que la gente añade, y ahí está tu negocio flotando «sin dueño». Si creas una ficha nueva encima, acabas con dos fichas duplicadas y un lío considerable.

Así que el paso cero es sencillo: busca el nombre de tu negocio en Google Maps, con tu ciudad. Pueden pasar dos cosas, y cada una tiene su camino.

Si la ficha ya existe: reclámala

Si encuentras tu negocio en el mapa pero no lo gestionas tú, tienes que reclamarlo para hacerte con el mando. Abre la ficha en Google Maps (desde el ordenador o desde la app), y busca la opción «Reclamar esta empresa» o «¿Eres el propietario de esta empresa?». Pulsa ahí, luego en «Gestionar ahora», y sigue los pasos. Google te pedirá demostrar que el negocio es tuyo (eso lo vemos en el siguiente apartado).

Reclamar una ficha fantasma es de las cosas más rentables que puedes hacer en una tarde: recuperas el control de algo que ya estaba trabajando por ti a medias, muchas veces con datos viejos o directamente equivocados.

Si no existe: créala desde cero

Si no aparece nada, la creas tú. Entra en business.google.com/add con tu cuenta de Google (la del correo de siempre sirve), pulsa «Añade tu empresa a Google» y ve rellenando lo que te pide: nombre exacto del negocio, la categoría (a qué te dedicas), la dirección o la zona a la que das servicio, el teléfono y la web si tienes. Al final elegirás cómo demostrar que es tuyo.

Un aviso útil: pon el nombre real de tu negocio, tal cual está en el rótulo, sin meter con calzador la ciudad ni palabras tipo «el mejor fontanero barato de…». Eso, además de quedar raro, puede hacer que Google suspenda la ficha. Nombre limpio y verdadero, siempre.

La ficha de negocio en Google hace que tu empresa salga destacada en el mapa, por delante del resto de tu zona

Demostrar que el negocio es tuyo: el paso que atasca a todo el mundo

Aquí es donde la mayoría se queda encallada, así que vamos despacio. Google no se fía a la primera: antes de dejar que tu ficha aparezca del todo, quiere que demuestres que el negocio existe y que lo llevas tú. A eso se le llama verificar.

Hoy, el método principal es un vídeo grabado con el móvil. Y tiene sus reglas, que conviene saber antes para no repetirlo tres veces:

  • Se graba en el momento, desde el propio perfil. No vale grabar antes un vídeo bonito y subirlo después: tienes que grabarlo dentro de la herramienta, cuando ella te lo pide.
  • De un tirón, sin cortes ni edición, de al menos medio minuto. Una toma continua, andando, enseñando las cosas.
  • Tiene que mostrar tres cosas, y esta es la clave para que te lo aprueben a la primera.

Esas tres cosas que el vídeo debe dejar claras son:

  1. Dónde estás. Graba la calle, el número del portal, el rótulo de la vía, algún negocio de al lado. Que se vea que ese sitio existe de verdad y está donde dices.
  2. Que el negocio es real. El escaparate, el interior, y sobre todo el letrero con el nombre de tu empresa. Que se vea que ahí hay un negocio en marcha.
  3. Que lo llevas tú. Enseña las zonas a las que solo entra quien manda: la caja, la cocina, el almacén, el cuarto de material. Si trabajas a domicilio y no tienes local, sirve la furgoneta rotulada, las herramientas o alguna factura a tu nombre.

Cuando lo subes, Google lo revisa y te contesta en unos días laborables. Si todo está claro, aprueba la ficha. Si algo no le cuadra, la rechaza diciéndote el motivo, y puedes grabar otro vídeo y volver a intentarlo. No pasa nada por reenviarlo: es normal.

¿Hay otras formas de verificar además del vídeo?

Sí, aunque no siempre las ofrece. Según el tipo de negocio, Google puede darte también la verificación por correo postal (te manda a la dirección una tarjeta con un código que luego tecleas; tarda unos días en llegar), por teléfono o SMS, por correo electrónico o, en algunos casos, al momento. No las eliges tú a la carta: Google decide qué opciones te muestra en cada caso, y para muchos negocios locales la del vídeo es la única o la principal. Si te aparecen varias, quédate con la que te resulte más cómoda.

Rellena la ficha para que trabaje por ti

Verificada la ficha, toca completarla. Una ficha a medias es una oportunidad tirada: cada hueco vacío es una razón para que el cliente elija al de al lado. Dedícale un rato a poner todo, y ponlo bien:

  • Nombre y categoría. El nombre real y la categoría que mejor te describe. Si haces varias cosas, puedes añadir categorías secundarias.
  • Dirección o zona de servicio. Si tienes local a pie de calle, la dirección. Si vas a casa del cliente (un electricista, un cerrajero), marca las zonas a las que llegas en vez de una dirección fija.
  • Horario. El de verdad, y acuérdate de cambiarlo en festivos y vacaciones. Nada molesta más a un cliente que plantarse en tu puerta cerrada porque Google decía «abierto».
  • Teléfono y web. El teléfono al que de verdad contestas y el enlace a tu página web en el campo «sitio web».
  • Fotos. De la fachada, del interior, del equipo, de lo que haces. Las fotos reales dan confianza y son de lo primero que mira la gente.

Además de los datos, la ficha tiene funciones que casi nadie aprovecha y que suman mucho: puedes publicar novedades (una oferta, un evento, una noticia), montar un pequeño catálogo de productos o servicios y, en algunos sectores (peluquerías, restaurantes, ciertos servicios), añadir un botón de «Reservar» para que te pidan cita sin llamar. Úsalas: una ficha viva, con movimiento, transmite que el negocio está en marcha.

Y falta la pieza que más pesa a la hora de que te elijan a ti y no al de enfrente: las reseñas. No es lo mismo una ficha con cuatro estrellas y opiniones recientes que una vacía. Cuántas necesitas de verdad y cómo conseguirlas sin jugártela lo desmenuzamos en esta guía sobre cuántas reseñas hacen que te elijan a ti.

Dos consejos de guías viejas que ya no valen

Internet está lleno de artículos antiguos sobre este tema, y dos de sus consejos hoy te harían perder el tiempo. Te los aviso para que no piques:

1. «Activa los mensajes de la ficha». El chat de la ficha y el historial de llamadas ya no existen: Google los retiró. Ya no vas a recibir mensajes de clientes por ahí, así que no lo busques ni pierdas el rato configurándolo. Si quieres que te escriban de forma directa, lo suyo es tenerlo en tu web y en tu móvil; te contamos cómo atender a tus clientes por WhatsApp sin perder ventas.

2. «Hazte la web gratis con Google». Aquellas webs gratuitas que se creaban desde la ficha también se cerraron. Quien tenía la suya montada ahí se quedó sin nada de un día para otro. Es justo el argumento honesto de por qué te conviene tener web propia: la ficha es de Google y Google cambia las reglas cuando quiere; tu web es tuya.

La ficha es la tarjeta; la web es tu casa

Este es el malentendido más caro que veo. Mucha gente cree que, con la ficha bien montada, «ya tiene web». No es así. La ficha es fantástica para que te encuentren y te llamen, pero es un espacio prestado, con lo justo, y donde tú mandas poco. Tu página web es el sitio donde de verdad decides tú: cómo te presentas, qué cuentas, qué vendes y cómo te contactan.

Lo ideal es que las dos jueguen juntas: la ficha te trae la visita desde Google y Maps, y el enlace de la ficha lleva a una web propia que remata la venta. Para tener esa web hay dos caminos habituales: montarla con WordPress (el sistema más usado del mundo) o con un creador por suscripción tipo Wix. Sea como sea, su dirección va en el campo «sitio web» de la ficha. Si te ronda la duda del gasto, lo aclaramos sin humo en cuánto cuesta de verdad una página web. Y si prefieres que te la dejemos lista y preparada para posicionar, ese es nuestro trabajo de diseño web con SEO.

Antes de nada, mira dónde estás. No trabajes a ciegas: puedes comprobar tu posición en Google gratis, desde tu ciudad, y ver si tu ficha aparece cuando buscan lo que ofreces y por delante de quién. Saber tu punto de partida es lo que te dice qué mover primero.

Tener ficha es el principio, no el final

Crear y verificar la ficha es cruzar la línea de salida, no la de meta. A partir de ahí, la carrera de verdad es salir por delante de tu competencia cuando alguien busca en tu zona. Eso depende de tener la ficha completa, sumar reseñas buenas poco a poco, responderlas, subir fotos y mantener los datos al día. Es el trabajo de fondo que explicamos en la guía madre sobre aparecer primero en el mapa de Google, y también hay maneras de salir en Google Maps sin pagar anuncios que puedes empezar tú mismo hoy.

Todo esto es lo que se conoce como SEO local: hacer que un negocio de barrio destaque en las búsquedas de su zona. Si eres de por el Baix Llobregat o el Vallès y prefieres que te lo montemos y lo mantengamos nosotros, así trabajamos el posicionamiento local en Terrassa y alrededores, con la ficha como una pieza más del conjunto.

Cuándo pedir ayuda

Montar la ficha es de las pocas cosas que un autónomo puede hacer solo en una tarde, y merece la pena intentarlo. Pero si la verificación te rechaza una y otra vez, si tienes fichas duplicadas hechas un lío, o si simplemente no tienes tiempo de estar encima, tiene sentido que lo mire alguien que lo hace a diario. Podemos revisar tu ficha, dejarla impecable y montarte el circuito de reseñas y mejoras que te hace subir en el mapa. Si quieres, empezamos por ahí: cuéntanos tu caso y te decimos, sin humo, qué está fallando y qué tiene arreglo.

¿Tu negocio ya sale en el mapa?

Pongamos tu ficha a trabajar por ti.

Cuéntanos cómo es tu negocio y te decimos cómo dejar la ficha para que te encuentren y te elijan a ti. Respuesta honesta en 24-48 h, sin permanencia.

Quiero destacar en mi zona